domingo, 19 de diciembre de 2010

ONE TREE

Pero ¿A qué viene tanto título en inglés?.
No te enfades, amigo, sólo es un amistoso guiño y saludo a los queridos visitantes del Norte (americano), también amigos.
EL PINO GORDO

En Vilaflor (Tenerife) se encuentra El Pino Gordo, a unos 1.400 m sobre el nivel del mar. Este enorme ejemplar de Pinus canariensis destaca por las dimensiones excepcionales que presenta, sobre todo en su tronco: su perímetro ronda los 8 metros, lo cual supone que para abarcar su base se necesitarían casi 8 personas con los brazos extendidos. Este dato, junto con el de su altura, de unos 60 metros, hacen que ostente el título de pino canario más grande del archipiélago.
Su acceso se realiza por la carretera comarcal C-821, hasta llegar al mirador del Pino Gordo, frente a la casa forestal en el Km 67. Desde allí podemos observar la grandiosidad de este árbol y la increíble vista del valle de La Orotava, entre el mar de nubes.
La sobresaliente relevancia del Pino Gordo queda reflejada en el escudo heráldico de Vilaflor, en el que se reúnen cuatro elementos característicos de la zona; el tercer elemento es el pino canario, representativo de la magnífica masa forestal con que cuenta este municipio y en la que vive este llamativo ejemplar.

CURIOSIDAD: el nombre de Vilaflor parece ser contracción de Villa y flor, pero hay otra explicación, mucho más seductora:

Vilaflor ( Tenerife ) gustó a los primeros españoles que en él penetraron, y su nombre va ligado a recuerdos históricos. En 1946, cuando la conquista de Tenerife, los guanches, atrincherados en estas montañas, defendieron largo tiempo su independencia. Pedro de Bracamonte, uno de los capitanes de Alonso de Lugo, en el curso de una descubierta hasta el barranco de Chasna, se encontró con una doncella indígena, la cual consiguió evadirse después de varios días de cautiverio.

El castellano (¿pero no era de LUGO?), seducido por los encantos de la bella fugitiva, no pudo soportar su pérdida y se echó al campo en completo estado de locura. cuantos cuidados les prestaron sus compañeros de armas no sirvieron para devolverle la razón, poseído por la evocación de la joven guanche, atormentada su imaginación por el moroso recuerdo, murió después de tres meses de sufrimiento: VI-LA-FLOR-DEL-VALLE, ¡ VILAFLOR ! era su la

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