jueves, 22 de agosto de 2013

APLYSIA, aplysia, aplysia, aplysia, aplysia, aplysia, aplysia, aplysia, aplysia, aplysia...

Se está produciendo un fenómeno natural por su naturaleza pero excepcional por su rareza en las playas de Esteiro y es de suponer que en todas las de esta beiramar: la aparición de miles de “babosas de mar” varadas en la playa y a la deriva en el agua, aún vivas pero a todas luces moribundas. Su presencia ha ido en aumento significativo durante el último mes, pero estos días es tan ingente número que a nadie pasa desapercibida e incluso hay quien muestra algún temor. No hay motivo: es un fenómeno totalmente inofensivo, incluso si se tocan o se cogen no causan el menor problema, (aunque su natural defensa al contacto es la emisión de un líquido viscoso, éste es inocuo para el hombre), salvo la lógica molestia física de ir evitandolos al andar por la playa.


“Babosa de mar” es un nombre común apropiado, por su aspecto y también por su correspondencia a la Clase de los Moluscos Gasterópodos, pero puede dar lugar a confusión, pues se reserva para otro molusco parecido pero de otro orden taxonómico, reservándose para estas especies otro nombre común, el de “Liebre de mar”, por el aspecto de sus tentáculos inferiores. Al tacto se aprecia una dureza interna, que es la concha residual (de la que carecen las “babosas”). Se trata de una especie del género Aplysia y este fenómeno tan raro (en Esteiro nadie recuerda algo así) se puede explicar, en principio, por dos hipótesis: Una abundancia de su recurso alimenticio (varios tipos de algas, según su edad) junto con muy favorables condiciones ambientales (temperatura, ausencia de favorecen la superviviencia de un gran número de larvas (en cada puesta hay más de 130.000 huevos); tanta superpoblación causa una rápida disminución del recurso y la población cae en picado. Esta teoría puede verse apoyada por la reciente extracción industrial de algas en la zona, prolongada durante cosa de dos meses previos al verano. Otra explicación sería que, tras la puesta, los individuos quedan muy debilitados y sólo les queda abandonarse a morir para dar paso a la siguiente generación, convirtiéndose en “fenómeno de masas” cuando la población tiene alcanzado un número inusualmente grande por condiciones medioambientales excepcionalmente favorables; esta teoría estaría apoyada por la simultánea presencia de miles de puestas, tantas, aparentemente, como individuos a la deriva, aunque no tan visibles, pues la mayoría quedan adheridas a las algas. Hay una tercera teoría, que armoniza las dos primeras: explosión de la población por condiciones favorables, debilitamiento tras la puesta y escasez entonces de recursos alimenticios.

5 comentarios:

  1. En tu Esteiro no, pero en Coruña, Santander, Bretaña, Cádiz, Huelva sí que las he visto aunque no en tanta cantidad

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    1. La "noticia" es precisamente la superabundancia: miles y miles de ejemplares varados en la playa día tras día, sus puestas llenando pozas y aguas más o menos someras.

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  2. Si tuvieran algún valor culinario no se verían.
    Gracias por pasar por la cueva, comentarios como el tuyo me animan a seguir pues últimamente me estoy cuestionando seguir con el blog.
    Un abrazo.

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    1. Tu blog es incuestionable, querido Tejón.

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  3. Hola,
    yo lo que opino es que hecho de menos la opinión del biologo, se de buena tinta que conoces "alguno". Teorias siempre hay pero que opina nuestro comun amigo "el biologo".
    Saludos

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